


Vanessa Hudgens, Miley Cyrus y Ashley Tisdale: las herederas de Britney avanzan posiciones en el pop con discos solistas, pero no se salvan de los escándalos.
Cargan con la misión de fidelizar audiencias y mercado para una compañía que hizo de la corrección política una marca registrada. Pero al mismo tiempo deben lidiar con el primer gran momento de sus carreras, aunque sin los años ni la experiencia suficientes como para maniobrar la fama sin derrapes.
Miley Cyrus (“Hanna Montana”), Vanessa Hudgens y Ashely Tisdale (“High School Musical”) quedaron al cuidado de los chicos cuando Britney cambió las orejitas de Mickey por el ombligo con piercing y, durante un tiempo, hicieron bien los deberes.
Miley fue la artista juvenil mejor pagada del año pasado y la serie editó dos discos con el nombre de su personaje. En el segundo de Hannah se incluyeron 10 canciones con su nombre real, y la respuesta del público alentó a los productores a despegarla definitivamente de la ficción. Quizá por eso su segundo disco solista se titule “Breakout”, expresión que puede traducirse como “fuga”, como el escape de una prisión.
Sugestivo, por lo menos. Sobre todo después de que Hugh Hefner le dejara la puerta abierta a la portada de Playboy, tras ver la espalda desnuda de la niña en Vanity Fair y algunas tomas de su corpiño verde en fotos que se difundieron por Internet. Miley pidió disculpas, dijo que estaba avergonzada y Disney no le quitó el apoyo.
Algo similar le pasó a Vanessa Hudgens, aunque en este caso los desnudos fueron totales y el comercio de su imagen puso en jaque su continuidad con la productora. Con idénticas palabras, Vanessa se arrepintió en público por el traspié y en RR.HH. de Disneylandia le habilitaron crédito y respaldo para publicar su segundo disco, “Identified” (identificada), otro título con lecturas múltiples para una ovejita que volvió al carril.
En ambos casos, los trabajos circulan sobre temáticas de reafirmación personal, búsqueda de sueños y exploración afectiva, puentes funcionales para tender a la población 13/20 con sensibilidad pop y, ahora sí, aptas para todo público.
Aunque dé mejor para el rol de chica mala, Tisdale es hasta ahora la más prolija del trío en lo que a corrección política se refiere. Lo único que dejó filtrar de su vida privada fue una rinoplastia que se hizo el año pasado para (como se suele decir en estos casos) corregir un tabique desviado. Ashley dijo que era importante ser honesta con sus fans y que por eso explicaba el tema.
Y también a pesar de que en la ficción el triángulo funcionaba en otra dirección, la rubia fue la desplazada cuando Zac Efron y Vanessa Hudgens formalizaron su noviazgo. Ashley era la novia del actorcito de “High School Musical” desde hacía tres años, pero no pudo contra la morocha.
Para compensar, en enero de 2007 fue declarada como la segunda cantante pop más sexy del año por la revista Blender y se acomodó en varias sociedades publicitarias, una de ellas con una compañía de juguetes que hizo una muñeca con su figura.
Poco después se emparejó con un bailarín de “HSM”, Jared Murillo y salió a declarar que estaba limpia de alcohol y drogas y que su mamá le inyectó la suficiente confianza en sí misma como para no sentirse presionada por el entorno.
Y mientras pasan del estante de novedades al de productos afianzados, las chicas Disney optimizan recursos e ingresos a cambio de sobre exposición, una ecuación en equilibrio delicado. Celina Alberto (LVI).

















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